Renunció Evo, pero, ¿se irá con él la nueva ola socialista en América Latina?

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El (ahora) ex-presidente boliviano ha dejado el poder debido a la creciente impopularidad debido al fraude electoral cometido en las elecciones recientes, pero ¿eso significara que la ciudadanía boliviana este en general contra el socialismo?

Desde el año pasado se han visto varios acontecimientos que parecen dar una impresión de una deriva izquierdista en Iberoamérica. Algunos de los más importantes fue el triunfo de López Obrador en México y de Alberto Fernández en Argentina, además de protestas contra el gobierno en Ecuador y Chile, con un significativo número de izquierdistas en sus filas.

Evo Morales se convirtió en presidente en 2006, y desde entonces manejó una política económica mixta orientada a una socialdemocracia, manteniendo un relativo crecimiento económico estable, logrando incluso pasar de la lista de países de ingresos bajos a ingresos medios.

No obstante, su política exterior estuvo alineada con varios gobiernos y regímenes socialistas y antagonistas a Estados Unidos, como la Cuba de Castro, el Brasil de Lula da Silva, la Argentina de los Kirchner, Venezuela e Irán, a tal punto que elogió a Mahmud Ahmadineyad, ex-presidente iraní que negó abiertamente el Holocausto.

Hoy en día, que fue su renuncia, el secretario de relaciones exteriores mexicano Marcelo Ebrard ha ofrecido asilo a Evo alegando “conformidad ante la tradición de asilo y no intervención”. (como si la política exterior mexicana no fuera ya lo suficientemente mala)

Ahora queda la duda si realmente será el fin del viraje izquierdista que ha tenido América Latina.

Un día como hoy, cayó el muro de Berlín

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En 1961, Alemania Oriental construyó un muro alrededor de Berlín alegando como una “protección antifascista” contra las conspiraciones para destruir el estado socialista. En la prensa del bloque occidental, sin embargo, se llamaba “el muro de la vergüenza”.

Durante ese tiempo, muchas personas (algunas incluso calculan 200) fueron asesinadas si intentaban cruzarlo. Uno de los casos más famosos (y terribles) fue Peter Fechter, un albañil alemán de 18 años disparado en su intento de cruzar el Muro junto a Helmut Kulbeik (este último sobrevivió). (Aquí una canción dedicada exclusivamente para él).

En 1989, en el contexto de la caída de los regímenes comunistas de Europa del Este (el llamado otoño de las naciones, en analogía con la primavera de las naciones en 1848), el pueblo alemán derribó el muro de Berlín, reuniéndose eufóricamente después de 28 años de separación. .

La pesadilla china

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Las constantes protestas en Hong Kong, la persecución de minorías religiosas como cristianos y musulmanes uigures y la guerra comercial contra Estados Unidos, son signos de la ya conocida tradición totalitaria en China desde 1949, cuando surgió el comunismo allí.

El régimen de Mao Zedung se caracterizó por dos políticas terribles: Revolución cultural y El gran salto adelante. Además, el gobierno maoísta fue responsable de un conteo de muertes de 50-70 millones de personas. La Revolución Cultural fue dirigida contra varios elementos de la antigua civilización china, como la ciudad de Lhassa, donde los monjes budistas fueron asesinados u obligados a destruir su patrimonio histórico. Y también fue un blanco contra algunos tipos de occidentalización en la cultura pop (que de todos modos llegó más tarde con Xiaoping).

El Gran Salto Adelante (que consistió en un intento tonto de convertir a China en una gran potencia agraria) provocó una gran hambruna en la que murieron de hambre al menos 30 millones de chinos. (Y eso, sin contar las crisis ambientales causadas por las autoridades).

No conforme con esos horrores, en 1989, ocurrió la masacre de la Plaza Tiananmen, cuando los tanques mataron a manifestantes que apoyaban la democracia liberal, en un contexto donde los regímenes comunistas de Europa del Este cayeron una vez que la URSS se debilitó.

Hoy China sigue siendo una pesadilla.

Varias organizaciones de derechos humanos como Freedom House y UN Watch han criticado la terrible situación de falta de derechos civiles y libertades en el país. Además de los temas ya discutidos, en China también son comunes los abortos forzados, el control forzado de la población y un imperialismo agresivo.

Las protestas en favor de la democracia en Hong Kong y los líderes arrestados por las autoridades chinas son un ejemplo de eso, o la ocupación china del Tíbet (¿Dónde están los activistas del BDS cuando los necesitamos?). Y las amenazas a Taiwán (un país libre) están presentes.

La persecución religiosa también es común. Según Open Doors USA, China está en “alto nivel de persecución” contra cristianos, encarcelando pastores y cerrando iglesias. Y por otro lado, hay persecución contra los musulmanes uigures en las provincias del noroeste donde se ven obligados a comer carne de cerdo y beber alcohol. (Aquí un informe de la BBC sobre los campos de “reeducación” de China).

China también tiene un aumento de la vigilancia digital (como si su falta de libertad de internet no fuera suficiente), lo que podría recordar en la novela de Orwell de 1984. Además, tiene una militarización creciente según Gordon Chang del Instituto Gatestone.

Aunque muchos países occidentales han denunciado en la ONU estos malos tratos, algunos podrían culpar a todo, excepto a la propia China. Es hora de pensar en cómo lidiar con un totalitarismo potencialmente poderoso del siglo XXI que debe ser derrotado (para bien de todos, incluido el pueblo chino).

Historia oculta del intervencionismo cubano

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Tanque cubano en Angola.

El estado socialista de tipo marxista-leninista que es Cuba, así como sus partidarios en el extranjero, siempre se han llenado la boca con discursos anti-imperialistas y favoreciendo la “no intervención”. Sin embargo, muchos socialistas caviar militantes desconocen un aspecto de su historia que nunca se han detenido a pensar.

Por ejemplo, jamás se les ha ocurrido la razón por la que varios países más allá de la URSS se volvieron socialistas o se alinearon al bloque soviético, y se deba a que Cuba mandó tropas a varios países para instaurar más dictaduras comunistas de partido único.

El argumento que el gobierno cubano revolucionario daba, era por cuestiones de “internacionalismo proletario” y supuestamente apoyar a los países del tercer mundo a alejar la injerencia de las potencias capitalistas, dando apoyo a la población local para implantar un estado socialista, generalmente con apoyo soviético y de la Alemania oriental.

Hubo intervención en los siguientes países (al menos son las más reconocidas):

Argelia, durante la guerra de las Arenas en 1963 (conflicto armado que se libró contra Marruecos).

Siria, en 1973 con la guerra de Yom Kippur dándole apoyo a la coalición anti-Israel, aun cuando hay personas que siguen creyendo que el sionismo es comunista o que la Cuba comunista apoyó el sionismo (cuando Cuba votó en contra de la resolución de la ONU para permitir la partición del Mandato de Palestina en 1947).

Angola, fuerzas cubanas ingresaron al país en la Operación carlota (considerada la mayor operación militar cubana en el extranjero), en la que buscaban sostener un régimen socialista en medio de la guerra civil, donde también intervino Sudáfrica, en aquel entonces, bastión anti-soviético en el continente.

Etiopía, durante la guerra civil que azotó el país contra los insurgentes somalíes para sostener el régimen socialista. Se llegaron a estimar 9000 cubanos en Ogaden.

Zaire (hoy República Democrática del Congo), donde tropas cubanas llegaron desde Tanzania sin mucho éxito durante la crisis del Congo.

Con el colapso de la Unión Soviética, las intervenciones militares cubanas en el extranjero cesaron.

Probablemente los activistas de extrema izquierda cuando sepan esto o lo nieguen o lo adornen con eufemismos como el gobierno cubano ha hecho.

Cuba y Venezuela intentan (sin éxito) difamar y silenciar ONG suiza de derechos humanos

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Hillel Neuer, abogado canadiense, director ejecutivo de UN Watch.

Los regímenes socialistas de Venezuela y Cuba, no es un secreto que tengan una larga lista de aberraciones cometidas contra sus propios ciudadanos desde que ocuparon el poder.

Cuba desde la revolución comunista de 1959 liderada por Fidel Castro es una dictadura que muchos países latinoamericanos pasivamente toleraron su intervencionismo pro-soviético en África y Medio Oriente (mandaron contingentes a apoyar a la coalición árabe anti-israelí en la guerra de Yom Kippur).

¿Dónde había quedado el respeto a la soberanía de los pueblos, el anti-imperialismo y esas cosas?

La organización no gubernamental con sede en Ginebra, UN Watch (observatorio de la ONU), desde que se fundó ha sido una voz para quienes en el mundo no tienen voz, denunciando los dobles estándares que constantemente se han visto en la ONU.

Un ejemplo de ello es la inclusión de varias dictaduras en su Consejo de Derechos Humanos, y su recalcitrante caso omiso a problemas reales en diversas partes del mundo.

Durante años, Cuba y Venezuela han dado mucho de qué hablar para UN Watch, además de que no han estado exentas de críticas.

Por esta razón, una página favorable al régimen castrista publicó un artículo (sin pruebas) acusando a UN Watch de ser “una herramienta de la CIA” para difamar al siempre-benevolente-gobierno-cubano. Esta clase de conspiranoia da risa incluso a tal punto de que me pregunto si valdría la pena refutarla.

Exponerla, es sin embargo, un imperativo moral para advertir a la comunidad en general sobre esta clase de personas. Un servicio para que estas, puedan generar un criterio propio y juzgar con todas las cartas sobre la mesa.

¿Será que a los partidarios del castrismo de Cuba les habrá dolido que hayan expuesto el fraude que cometieron en la ONU en 2013?

En el caso de Venezuela, UN Watch ha estado presionando para que no ingrese al Comité de Derechos Humanos, esfuerzo que desgraciadamente fue en vano, ya que la ONU incluyó a Venezuela en dicho organismo a sabiendas de la miseria a la que los venezolanos viven desde la época de Hugo Chávez, y que continúa, para peor, bajo Maduro.

Recientemente, en una discusión en la sede de la ONU en Suiza, Venezuela junto con otros países, entre ellos Pakistán, Cuba y Nicaragua, interrumpieron la participación de la ONG en plena asamblea.

Aun así, UN Watch no se detendrá en informar al público sobre la delicada situación de los derechos humanos en las dictaduras, y mucho menos en la ceguera voluntaria que la ONU persiste en mantener.

UN Watch merece nuestros elogios por su heroísmo.